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Chiwala es una jóven Kamael. En los tiempos anteriores a la gran catástrofe, ésta alada era tan arrogante como el resto de su raza. Se creía por encima de las razas del mundo de Aden, y por encima de los propios dioses. Era una gran artista, tocaba melodías con una lira que siempre la acompañaba, y dedicaba canciones y baladas a la grandeza de los kamaeles.
Sin embargo, los dioses llevaron a cabo su castigo. La isla se desplomó sobre el agua. A consecuencia de ello, muchos kamaeles murieron. Ella estuvo a punto. No obstante, sobrevivió. No por la piedad de los dioses, la cual habían demostrado no tener, ni por pura suerte, no; fue gracias al ser que mas la quería en el mundo: su padre, Chaiwal. Un kamael bondadoso, que pecaba de radical como el resto de su especie, pero gentil y noble entre los suyos.
Cuando la isla cayó, su hija se golpeó violentamente contra el suelo; él no corrió mejor suerte. Sus huesos destrozados, moribundo, lo único que podía hacer era observar el cuerpo, tendido en el suelo, de su hija.
Lloró. Supo que estaba perdido, que iba a morir, pero no le importa. En el fondo, sabía que se lo merecían, así que si tenía que irse al otro mundo, que así fuese. Pero su hijita, tan jóven, únicamente se había dejado llevar por la prepotencia de los suyos.
Se arrastró hacia el cuerpo de su retoño, y lloró sobre él, contemplando impotente como la luz del alma de Chiwala se iba apagando. Deseó poder hacer algo por ella, una última cosa. En ese momento, la kamael abrió los ojos. Un instante. Suficiente. Cuando los cerró, dormía plácidamente. Se había salvado. En ese breve instante, su instinto de supervivencia la llevó a absorber la esencia vital de su progenitor.
Este suceso, tan extraño, trajo aún más extrañas consecuencias. La esencia de Chaiwal y de Chiwala se hicieron una. Nadie sabe como. Parecía inexplicable. El caso es que su hija no murió, pero cayo sumido en un profundo coma. Mientras durase, su cuerpo no envejecería, no así su alma. Se mantendría impoluta, hermosa, por los siglos de los siglos.
Hasta que, en la época actual, despertó. Tan inexplicable como su presuntamente eterno sueño. Sus ojos se volvieron a abrir, pero esta vez no miraban al mundo con soberbia. Un brillo de inocencia y de ternura, una nueva vida que se abría, un alma que se levantaba. Su memoria se había quedado atrás, ya no recordaba nada, ni quien era, ni qué era. A su lado, su preciada lira; enfrente suyo, la puerta a un mundo nuevo. Nuevas oportunidades, renacimiento, redención. El libro en blanco se escribirá en un futuro con páginas llenas de aventuras, amistad, tal vez tristeza. A priori, nada puede adelantarse. El tiempo dirá que fue de esta jóven y bella kamael.
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 Trama Principal: Gemelas Mordegan Personajes de la Trama: Diapenta, Quarta, Elian, Merle, Europa. Historias secundarias: Anina Amatista Pirita Piedra Preciosa Chiwala Arael Mi madre parió gemelos: el miedo, y yo (Hobbes). La tortura consiste en retener la vida en el dolor (Foucault).
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